El pueblo soy yo

El pueblo soy yo
Enrique Krauze
Editorial Debate
México, 2018
pp. 290


El autor se propone responder a cinco grandes preguntas: ¿Por qué nuestra América ha sido tierra de caudillos y líderes carismáticos? ¿Cuál es nuestro concepto de Estado y por qué, en muchos casos, es tan preponderante sobre los individuos? ¿Cuál es la genética de nuestras revoluciones? ¿Por qué pende siempre sobre nosotros la sombra del poder absoluto concentrado en una persona? ¿Por qué –a diferencia de Estados Unidos– ha sido tan difícil arraigar las instituciones, leyes, valores y costumbres de la democracia liberal?
Las respuestas a estas preguntas se dan en las cuatro secciones que tiene el libro. Krauze en el desarrollo de cada uno de los apartados recurre a la disciplina de la historia, la filosofía, la sociología, la cultura y la política. Es un aborde multidisciplinario que está presente en otras de sus obras.

La primera sección, “Anatomía del poder en América Latina”, ofrece, de manera detallada, una síntesis del pensamiento del historiador y filósofo estadounidense Richard M. Morse. Se ofrece la explicación que da al pensamiento político y moral de las dos Américas. Krauze tuvo una relación cercana con Morse y su familia y en este mismo apartado le escribe una carta, que ya nunca podrá leer, en la que a rebate sus tesis. La misiva se centra en rescatar el legado liberal en Iberoamérica el cual no reconocía Morse. El apartado comprende también una lectura de Benito Cereno novela de Herman Melville. La síntesis del pensamiento de Morse y la crítica que Krauze le hace es interesante e iluminadora. Ofrece claves, para entender la historia y la política en las dos Américas.

En “Populismo y dictadura”, la segunda sección, Krauze propone una definición y un decálogo del populismo en dos artículos publicados en Reforma. Uno en 2015 y otro en 2017. Y a partir de esa base analiza el poder personal absoluto, tema central del libro, en el caso de Cuba y Venezuela. Son dos ensayos publicados en The New York Review of Books y reproducidos en Letras Libres. Uno en 2015 y otro en 2018. En el texto sobre Cuba dialoga con Waldo y Marc Frank. La utopía que se quería construir fracasa muy pronto. Krauze visita Venezuela y se entrevista con gente de grupos diversos. Su investigación de campo se publica en El poder y el delirio (2009). El ensayo, que forma parte de esta sección, es una puesta al día de ese trabajo. La conclusión es tajante: Venezuela está destruida.

Los otros dos ensayos son, dice Krauze, “una advertencia preventiva”. Se analiza la ideología y la propuesta del Partido Podemos de España. A sus fundadores les llama “guerrilleros de salón”. El artículo fue publicado en El País en 2016. Y en el ensayo el “Mesías tropical”, publicado en 2006 en Letras Libres, se analiza la personalidad de Andrés Manuel López Obrador y en un texto nuevo reitera que el ahora presidente electo de México es un populista y no uno más sino “un populista nimbado de santa ira”. López Obrador, dice Krauze, se define como un salvador y redentor político y así lo ven muchos de los que lo siguen y simpatizan con él.

En la tercera sección, “Fascista americano”, aborda la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Krauze dice que para el caso de Trump el calificativo de fascista no es un insulto sino solo una descripción. El preámbulo del apartado es un texto publicado en 2004 en Letras Libres y Reforma. Le siguen una serie de artículos que dan cuenta del pensamiento y las reacciones del presidente estadounidense. Son textos publicados entre 2016 y 2017 en Reforma, El País y The New York Times.

“La demagogia, tumba de la democracia”, la cuarta y última sección, es una reflexión sobre la demagogia y sus efectos en la política y la vida pública. Krauze parte del mundo clásico. En un primer texto, publicado en 2016 en Letras Libres, analiza la historia de Coriolano escrita por Plutarco en Vidas Paralelas y dramatizada por William Shakespeare. El segundo ensayo es un análisis del concepto de demagogo en la Grecia clásica a partir de la revisión de la obra de una serie de especialistas. La idea central es que las democracias son mortales. Y los demagogos son parte de sus asesinos.

Krauze en el último párrafo del Prólogo nos dice cuál es el propósito de su obra: “Este libro es un pequeño viaje histórico, un testimonio personal, una acumulación de lo visto, oído, leído, conversado y aprendido sobre el poder personal absoluto. Y es también una argumentación crítica contra quien, en nuestro tiempo, sienten encarnar cuatro palabras que, juntas, deberían ser impronunciables: el pueblo soy yo”.

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