Moronga

Moronga
Horacio Castellanos Moya
Literatura Random House
México, 2018
pp. 335


La novela se estructura en tres partes y una da lugar a la otra: Zeledón, Aragón y un Epílogo. José Zeledón, es un exguerrillero salvadoreño que ha emigrado a Estados Unidos, como lo han hecho cientos de miles de sus compatriotas, donde ahora maneja un autobús escolar en Merolw City, población ficticia creada por el autor.

En la misma ciudad vive Erasmo Aragón, exguerrillero salvadoreño que también ha emigrado a Estados Unidos. Era periodista y ahora trabaja en la universidad donde da clases de español y literatura. En los Archivos Nacionales de Washington investiga la relación del poeta Roque Dalton con la CIA a partir del material que se han desclasificado sobre ese caso.

El Epílogo es una investigación policiaca sobre un conflicto entre delincuentes donde mueren agentes federales. En la historia están implicados el guatemalteco Carlos Armando Artola, alias Calín, de 19 años, y su hermana Amanda María Parcker una niña adoptada por una familia estadounidense donde Aragón se hospedó en los días que pasó en Washington.

Es una novela de la diáspora salvadoreña, en particular hacia Estados Unidos, tras la guerra civil en El Salvador (1980-1992). Es ficción, pero que juega con la realidad. Hay una línea muy delgada entre una y otra. Es un tema y un recurso siempre presente en las novelas de Castellanos Moya.

En ella, como en otras de sus obras, está presente la violencia y el crimen organizado – El Salvador es uno de los países más violentos del mundo – reciclado por las maras y las mafias salvadoreñas que han emigrado a Estados Unidos. Hay también una crítica profunda e irónica a la vida puritana de la sociedad estadounidense.

Castellanos Moya en una entrevista de Antonio Jiménez (Babelia, El País, 24.02.18) a la pregunta sobre el desarraigo de sus personajes le responde: “Porque son explicados por su país, El Salvador. Por eso viven peleados por el mundo que dejan, al que no quieren pertenecer más. Pero también tienen problemas para adaptarse al mundo en el que llegan. Están marcados por la guerra civil de El Salvador de los años ochenta. Pero la historia ocurre 20 años después. Tanto Zeledón como Aragón tienen más de 50 años, sus vidas deberían estar definidas y, sin embargo, viven en una situación inestable de completa vulnerabilidad”.

Y al cuestionamiento de por qué siempre escribe sobre El Salvador, el autor le dice: “Para mi El Salvador es una marca, una herida, y vaya donde vaya siempre voy a volver a ella. Todo escritor está marcado por una herida, ocurrida en un tiempo determinado generalmente en su primera juventud. En mi caso creo que cuando yo desperté de la adolescencia y coincidió con la explosión de la guerra civil. Eso me conmocionó. Y 40 años después sigo escribiendo sobre eso: sobre el terror cuando uno salía a la calle y no sabía si iba a estallar un autobús o si iba a cruzarse con un escuadrón de la muerte e iba a ametrallar la parada del autobús, o si simplemente iba a desaparecer uno, esa sensación de terror, de que el aire se puede cortar, porque es denso. Por eso siempre busco personajes que vienen de aquel tiempo”.

Castellanos Moya dice en otra entrevista que el personaje de Aragón “responde a mi perfil psicológico”. Yo diría, de lo que conozco de la vida del autor, que tiene claros rasgos autobiográficos en el horizonte de la construcción de una ficción, la propia de la novela, que siempre, en el caso de Castellanos Moya, está muy cerca de la realidad o de la ficción.

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