I Samuel

I Samuel
Biblia de América
PPC Editorial
Madrid, 2013


I Samuel, forma parte de los Nevi’im, que es la segunda de las tres partes en la que se divide el Tanaj (La Ley, Los Profetas y los otros escritos), y el octavo de los libros del Antiguo Testamento de las distintas denominaciones cristinas. Es el tercero de los libros históricos que se conoce como la historia deuteronomista, que se integra con los textos de: Josué; Jueces; 1 y 2 Samuel; 1 y 2 Reyes.

Los hechos que se narran se ubican entre el nacimiento de Samuel, entre el 1100 a.C. y 1070 a.C., y la muerte del rey Saúl hacia el 1000 a.C. Abarca un período de 70 a 100 años. La formación de los dos libros de Samuel pasa por tres momentos: a) En los primeros años de la monarquía, en el siglo XI a.C., se ponen por escrito algunas tradiciones que dan cuenta del espíritu nacionalista reinante y la valoración positiva que se tiene de la instauración de la monarquía; b) En el siglo VIII a.C. se hace una reinterpretación de los hechos a partir de la teología profética, Dios desea antes que los ritos externos, la obediencia de corazón; c)  En el siglo VI a.C., en el destierro de Babilonia, los redactores deuteronomistas articulan los relatos en el esquema histórico-teológico que hoy conocemos. Los libros I y II Samuel eran originalmente uno. Los traductores de la versión de los LXX los separan. La traducción de los LXX, del hebreo y arameo al griego, se inicia en el siglo III a.C. (280 a.C.), y concluye hacia finales del siglo II a.C. (100 a.C.).

El libro I Samuel se divide en dos partes: la vida de Samuel (capítulo 1-12) y la vida de Saúl (capítulos 13-31). Las doce tribus están desorganizadas. Los pueblos vecinos instauran la monarquía y nacen los primeros estados nacionales en la región. Los israelitas necesitan unirse, para hacer frente a quienes lo rodean, y deciden establecer también una monarquía centralizada como las de otros pueblos. No es un cambio abrupto sino un proceso. A los jueces sigue la monarquía de Saúl, el primero de los reyes de Israel. Recibe el reconocimiento luego de su victoria contra los amonitas.

Saúl disfruta del éxito inicial, pero después comete errores. Hace un inconsciente voto a expensas de su hijo Jonatán y desobedece las órdenes directas de Dios. Éste, como resultado de la rebelión de Saúl, elige a otro para que tome su lugar. Dios retira la bendición de Saúl y un espíritu maligno comienza a atormentarlo y lo lleva a la locura. Samuel viaja a Belén para ungir a un joven llamado David, que será el siguiente rey. Éste, en el campo de batalla, se confronta contra Goliat el filisteo, y se convierte en héroe nacional. David sirve en la corte de Saúl y se casa con una de sus hijas. Entabla amistad con Jonatán, hijo del rey. Saúl está celoso del éxito y la popularidad de David. Lo intenta matar, pero David huye. Éste con ayuda de Dios logra evadir la persecución sistemática de Saúl y mantiene su amistad con Jonatán.

El mensaje religioso de este texto histórico-teológico es que Israel, como las otras naciones, quiere un rey. Dios se los concede, pero les pone como condición que éste  tiene que ejecutar su voluntad. El pueblo debe serle fiel. El único rey es Dios. Los reyes son los intermediarios entre Dios y el pueblo. Para que no olviden el pacto, un profeta estará siempre al lado del monarca para guiarlo y reconvenirlo. Saúl no cumple la voluntad de Dios y ya no es bien visto por él. Dios elige a un nuevo rey, que es David, el monarca ideal. En él se combinan las cualidades humanas y religiosas. II Samuel habla del reinado de David.

 

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