La reina en el palacio de las corrientes de aire

La reina en el palacio de las corrientes de aire
Millennium III
Stieg Larsson
Ediciones Destino
México, 2009
pp. 854


El intento de asesinar a Lisbeth por parte de su padre y medio hermano fracasan. Tienen una bala en el cerebro y necesita del más hábil de los cirujanos, para salvar la vida. En el hospital va a pasar semanas y ahí mismo es atendido su padre el que fuera agente del espionaje ruso Alexander Zalachenko, Zala. Ella desde la cama del hospital hace grandes esfuerzos, cuenta con el apoyo del médico, para mantenerse alerta porque sabe que el salvarse depende de ella y sus habilidades informáticas. Todo conspira contra Lisbeth, pero cuenta con el apoyo de Mikael quien contrata a su hermana, la abogada Kalle Blomkvist, para que asuma su defensa.

La prensa se pone en su contra y la declara culpable del asesinato de los Svensson. Lisbeth se debate con sus propios fantasmas. Es hija de un monstruo y media hermana del psicópata. Su estilo de vida es la antítesis de las buenas maneras que propone la sociedad sueca. Es anoréxica, bisexual, promiscua y consume drogas. No es una activista política y su rebeldía consiste en arreglar cuentas con quienes has abusado de ella. No sueña con un mundo más justo. Sólo pretende ajustar cuentas con el pasado y construirse otro presente. En su lucha cuenta con la ayuda de Mikael Blomkvist quien trabaja para probar su inocencia y descubrir a los verdaderos responsables del crimen y también de la marginación y trato que el Estado ha dado a Lisbeth.

La denuncia política, siempre en defensa de la democracia constitucional, es la manera de actuar de las instancias responsables de la seguridad nacional. El servicio secreto sueco contrata a antiguos miembros del KGB para vigilar a políticos y sindicalistas. “La Sección” es un pequeño grupo de agentes que actúan al margen de la Constitución y las leyes. Detrás del Estado de Bienestar sueco, la mejor imagen del capitalismo basado en el pacto social, se esconde la corrupción y los mismos vicios de los otros países democráticos.

***
Título original: Mán som hatar kvinnor (2005). Escrita y publicada en sueco. La primera traducción al español es de 2008. Los traductores son: Martin Lexell y Juan José Ortega Román. De la lectura uno concluye que es muy buen.

Karl Stieg-Erland Larsson (1954-2004)

Nació el 15 de agosto de 1954 en Skelleftehamn, provincia de Vásterbotten y murió en Estocolmo el 9 de noviembre de 2004.

Creció en el campo con sus abuelos, en el pequeño municipio de Norsjó, unos 100 km al norte de Umeå. Cuando tenía ocho años falleció su abuelo (1962) y volvió a Umeå. A los 12 años sus padres le regalaron una máquina de escribir. Insomne desde su adolescencia, dedicaba las noches a redactar en una máquina de escribir. En un camping fue testigo a los 14 años de cómo sus compañeros violaban a una chica; días después se cruzó con ella por la calle y se acercó a excusarse por no haberlo evitado, pero ella lo rechazó; siempre se sintió culpable. Eso lo marcó y desde entonces fue un feminista convencido.

De joven trabajó de lavaplatos en distintos restaurantes de la ciudad y en una fábrica de papel. Viajó dos veces a África con el dinero ahorrado. Entre 1977 y 1999 trabajó como diseñador gráfico para la agencia de noticias Tidningarnas Telegrambyrå (TT). En Suecia fue un activista en contra la Guerra de Vietnam y durante una de las manifestaciones conoció a Eva Gabrielsson, su pareja. Militó en la Kommunistiska Arbetarefórbundet (Liga Comunista de Trabajadores de ideología troskista). Comprometido en la lucha contra el racismo y la ultraderecha antidemocrática, participó a mediados de los 80 en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism.

En 1995 fue uno de los promotores de la Fundación Expo, dedicada a “estudiar y cartografiar las tendencias antidemocráticas, de extrema derecha y racistas en la sociedad”. Fue director de la revista de la fundación, también llamada Expo que inició en 1995 cuando siete personas fueron asesinadas por nazis. Escribió varios libros de investigación periodística sobre los grupos nazis de su país y de las conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero. Amenazado por la ultraderecha, no quiso casarse con su pareja, la arquitecta Eva Gabrielsson, para que su nombre no constara en ningún registro oficial.

Tenía un gran interés por la ciencia ficción y presidía la sociedad escandinava de este género. En 2001 comenzó a escribir novelas policíacas por las noches, como distracción. En un primer momento, se planteó, junto con el periodista Kenneth A., de la agencia de noticias TT, escribir una historia sobre los personajes Hernández y Fernández, de Las aventuras de Tintín. Más tarde se propuso imaginar cómo se desenvolvería en la sociedad actual la célebre Pippi Calzaslargas creada por la escritora sueca Astrid Lindgren. Así creó a Lisbeth Salander el personaje central de su trilogía y como contrapunto al periodista de investigación Mikael Blomkvist (cuyo nombre evoca también el de otro personaje de Lindgren, el niño detective Kalle Blomkvist). En los últimos años los países nórdicos han producido un buen número de autores de novela negra como Henning Mankell, Anne Holt, Camilla Lackbérg, Karin Fossum y Jo Nesbo.

En 2004, un amigo le puso en contacto con la editorial sueca Norstedts. El editor recibió un voluminoso manuscrito de más de mil páginas que entusiasmó a sus expertos en novela negra. Lo que tenían entre manos era muy bueno. En 2004 falleció, a los 50 años, víctima de un ataque al corazón, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la serie, La reina en el palacio de las corrientes de aire, y poco antes de que se publicara el primero (Los hombres que no amaban a las mujeres). No llegó a gozar de la fama con la que fueron recibidos mundialmente sus obras. Su temprana muerte truncó el plan de continuar la serie que contemplaba diez tomos. Su compañera durante 32 años, la arquitecta sueca Eva Gabrielsson, asegura que cuando Larsson falleció ya había comenzado a escribir la cuarta novela de la serie.

Los herederos legales de Stieg Larsson son su padre y su hermano y no su esposa por no estar legalmente casados. Son éstos quienes han recibido la millonaria herencia, que incluye todos los derechos de sus obras así como la manera de gestionar lo que dejó escrito. Su esposa piensa que es ella quien debería gozar de la herencia. A los 18 años Larsson abandonó el hogar familiar y desde entonces vivió con Gabrielsson sin mantener apenas contacto con su padre y hermano. Estos ofrecieron a la esposa un acuerdo por el que le daban 20 millones de coronas suecas y la tercera parte de los derechos de autor, pero la oferta fue finalmente rechazada por la viuda.

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