Escritos esenciales

Escritos esenciales
Etty Hillesum
Sal Terrae
Santander, 2011
pp.205


Esther Hillesum, sus amigos le decían Etty, nació el 15 de enero de 1914 en Middelburg, Holanda. Sus padres, el doctor Louis Hillesum, enseñaba lenguas clásicas, y Rebecca Bernstein, que escapa de Rusia en uno de lospogrom (exterminio, en ruso) contra los judíos. La familia vive en Tiel, Winschoten y en 1924 se establece en Deventer. Esther tenía dos hermanos, Mischa (1920), gran pianista, y Jaap (1916), estudiante de medicina.

Obtiene un diploma en Derecho por la Universidad de Amsterdam, después ingresa a la facultad de Letras para estudiar lenguas eslavas. Al iniciar la carrera de psicología, estalla la guerra. En julio de 1942 empieza a trabajar como mecanógrafa en el Consejo Judío. La organización actúa de puente entre los nazis y la población judía.

Desde agosto de 1942 hasta septiembre de 1943, trabaja como voluntaria en el campo de concentración de Westerbork. Con permiso especial, puede volver una docena de veces a Amsterdam. El día 6 de junio de 1943, Etty y su familia son detenidos y el 7 de septiembre enviados a Auschwitz. En el tren iban 987 personas, entre ellas 170 niños, sobrevivieron solo ocho. Sus padres son asesinados el 10 de septiembre, Etty el 30 de noviembre de 1943, Mischa el 31 de marzo de 1944 y Jaap, que sobrevive al holocausto, muere el 17 de abril de 1945 en Lubben, mientras retorna a Holanda.

En 8 de marzo de 1941, Etty comienza a escribir su diario que termina el 13 de octubre de 1942. Las cartas datan del 5 de agosto de 1941 al 7 de septiembre de 1943. Su último texto es una tarjeta que arroja desde el tren que la lleva a Auschwitz. Etty dio los diarios a su amiga Maria Tuinzinga, para que los entregara al escritor Klaus Smelik y los publicara en caso de no regresar. En 1946 ó 1947 Tuizinga hizo entrega del material. Smelik no tuvo éxito en su intento de publicar los diarios.

En 1979, Klaas A.D. Smelik se acerca al editor Jan G. Gaarlandt, para pedirle que publique el material que le deja su padre. En 1981 se publica el diario y en 1982 sus cartas en edición holandesa. En 1986, también en holandés, se editan juntos todos sus escritos. En 1996 se publican en inglés y en 2002 sale una edición más extensa y anotada. Es a partir de la traducción en inglés que empieza el interés mundial por la figura y el pensamiento de esta “mística” moderna. Desde entonces se multiplican los estudios.

El psicólogo de Etty, Julius Spier (1887-1942), del que se enamora, la introduce a la lectura del Nuevo Testamento, san Agustín, Tomás de Kempis, san Francisco de Asís, Meister Eckhart y C.G. Jung. Ella era asidua lectora de R.M. Rilke y conocía la obra de Fiódor Dostoievski. Empieza a escribir su diario como parte de la terapia recomendada por Siper. A mediados de julio de 1942, en el cuaderno diez, se marca una ruptura con la etapa anterior. Toma conciencia de la gravedad de las medidas antijudías del régimen nazi. Ella, entonces, profundiza en la escucha de la “voz interior” y se abre a un diálogo más intenso y personal con Dios.

De acuerdo a la teóloga presbiteriana Annemarie S. Kidder, quien hace la Introducción y selección de los textos, Etty asume los temas filosóficos y espirituales que plantea Rilke, pero “ella se apropia de un modo profundamente personal e íntimo propiamente suyo”. Para Kidder, que enseña en el Ecumenical Theological Seminary, en Ditroit, y ejerce su trabajo pastoral en la First Presbyterian Church, en South Lyon, Michigan, los temas que Etty desarrolla en su diario los organiza en tres grandes apartados, que se dividen en cuatro secciones. En el primer apartado, El Yo, las secciones son: El conocimiento del alma; Experimentarlo todo; La oración como camino hacia el alma; Soledad, silencio y distanciamiento. El segundo apartado, El Mundo, las secciones son: La vida indivisa; la disciplina del trabajo; Sencillez de discurso y de estilo de vida; Humildad para reconocer los propios fallos. En el tercer apartado, El Yo y El Mundo como un todo, las secciones son: Tristeza, sufrimiento y paciencia; La ética del amor; Claudicar y aceptar la muerte; Hallas a Dios en todos las cosas.

Etty es una mística entendida, como lo propone Kidder, cuando “la vida ordinaria y los acontecimientos cotidianos se interpretan desde la perspectiva de lo extraordinario, lo natural desde lo sobrenatural, lo incierto desde la posición de lo trascendente, lo humano desde la visión de lo divino. Esta perspectiva resulta posible para quienes se rinden ante el misterio silente de un Dios incomprensible (…) Los místicos son personas que no comienzan su búsqueda de sabiduría o de Dios en el mundo de las cosas exteriores, sino en el microcosmos de su propia alma, donde se permiten experimentar plenamente una alegría o una tristeza profundamente sentidas, sí como la belleza o el sufrimiento, la ganancia o la pérdida, de modo que estos polos opuestos puedan finalmente reconciliarse y crecer y madurar en un todo armónico”.

En el diario, “la trayectoria de Etty va de una obsesión por sus problemas personales, descuidando la situación social, a una aceptación radical, valiente y lúcida del drama que se le viene encima”, plantea el teólogo jesuita José Ignacio González Faus, que en los últimos años se ha dedicado al estudio de la personalidad y el proceso místico de Etty. En el diario lo que más resalta y llama la atención, también lo que más conmueve, es la evolución espiritual y religiosa del Etty. Pasa de una persona donde el tema de Dios no está presente a otra donde se convierte en el tema central de su reflexión. Dios pasa a estar presente en todas las cosas y en todos los seres. Es una presencia que unifica totalmente su ser y asume que Dios tiene que ver con la búsqueda de su liberación interior.

En la lectura de estos textos lo que a mi me dijo y conmovió es su idea de “ayudar a Dios”. En un mundo de horror, en lo que todo se derrumba, ella en su oración le plantea; “Corren malos tiempos, Dios mío. Esta noche me ocurrió algo por primera vez: estaba desvelada, con los ojos ardientes en la oscuridad, y veía imágenes del sufrimiento humano. Dios, te prometo una cosa: no haré que mis preocupaciones por el futuro pesen como un lastre en el día de hoy, aunque para eso se necesite cierta práctica (…) Te ayudaré, Dios mío, para que no me abandones, pero no puedo asegurarte nada por anticipado. Solo una cosa es para mí cada vez más evidente: que tú no puedes ayudarnos, que debemos ayudarte a ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos. Es lo único que tiene importancia en estos tiempos, Dios: salvar un fragmento de ti en nosotros.

“Tal vez así podamos hacer algo por resucitarte en los corazones desolados de la gente. Sí, mi Señor, parece ser que tú tampoco puedes cambiar mucho las circunstancias; al fin y al cabo, pertenecen a esta vida… Y con cada latido del corazón tengo más claro que tú no nos puedes ayudar, sino que debemos ayudarte nosotros a ti y que tenemos que defender hasta el final el lugar que ocupas en nuestro interior (…) Mantendré en un futuro próximo muchísimas más conversaciones contigo y de esta manera impediré que huyas de mí. Tú también vivirás pobres tiempos en mí, Señor, en los que no estarás alimentado por mi confianza. Pero, créeme, seguiré trabajando por ti y te seré fiel y no te echaré de mi interior”. (12 de julio de 1942)

Versión original: Essential Writings. Selected with an Introduction by Annemarie S. Kidder, Orbis Book, 2009, traducción del inglés al español de José Pérez Escobar.

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