Verde Shanghai

Verde Shanghai
Cristina Rivera Garza
Editorial Tusquets
México, 2011
pp.319


Es la historia de la realidad y las fantasías de dos mujeres que son una: Marina Espinosa, ama de casa, y Xian, su alter ego, que lleva una vida libre y misteriosa que ella misma no conoce, pero va construyendo. Una vive de la otra y para la otra. Un hecho fortuito, accidente de tránsito, Marina atropella a Rodrigo Salas, es la circunstancia que abre la posibilidad del desdoblamiento de Marina y su encuentro con Xian.

La vida aburrida y anodina que comparte junto a su marido, el médico Horacio Oligochea, cambia de repente. Ella se refugia en un viejo hotel de la ciudad donde investiga sobre su otro yo. En esa búsqueda se acompaña de Rodrigo Salas. Se da entonces, a la tarea de reescribir su vida a partir de la construcción de Xian. ¿Quién es quién? ¿Existe Mariana o Xian? ¿Cuál es la verdadera? ¿Cuál quiere ser?

El viaje a lo desconocido, al personaje que ahora es, ocurre en espacios de la ciudad que ella no conocía, pero que ahora le es propio. Es parte de su nueva identidad. Camina por sus calles, se hospeda y come en ellos. Uno de esos lugares es el café de chinos Verde Shanghai, que se convierte, a partir de la relación con su dueña, en el túnel, en la entrada a la cueva, que le permite desconectarse de su realidad, de ser Marina, para vivir a Xian.

En su búsqueda Marina reconstruye la memoria de su vida, pero no la propia de la nostalgia de algo que ya vivió sino de una vida, de una memoria, que pudo haber sido y que al imaginarla, la hace realidad. Ella también es Xian. Llega un momento en que ya no queda claro quine crea a quien. ¿Es Marina la que crea a Xian o es esta la que crea a aquella? ¿De quién es la memoria, de quién la historia?

La otra Marina, Xian, es de origen chino. En la narración hay una reconstrucción del mundo de los chinos en la gran ciudad, en las calles de Dolores, del centro Histórico de la Ciudad de México. El tema le importa. Ha dicho en entrevistas que su interés nace de haber nacido y vivido en el norte del país, zona de una importante presencia china con una historia de integración, pero también de persecución y violencia a esa comunidad.

Más allá de su interés por el tema, lo chino resultaba relevante, para su historia. En el imaginario nacional lo más lejos, lo más otro, es precisamente lo chino. En el lenguaje común con frecuencia se dice: “no entiendo nada, está en Chino”. Es un estereotipo, que funcionaba para la novela. Marina en su búsqueda, en saber quién es, se enfrenta a lo totalmente otro, que es Xian, una china. No hay nada que antes las pudiera ligar.

Es una novela de una estructura compleja que resulta difícil de leer. La escritura es racional. Pienso existen dos textos: el de la historia propiamente tal, y el de la búsqueda profunda, el enfrentamiento al verdadero yo, de un persona. El problema no es el de las identidades distintas de Marina y Xian, el desdoblamiento de una en la otra. El punto es quién soy yo. Ese es el dilema de Marina Espinosa. ¿Cuántos lo saben? ¿Cuántos viven sin responder nunca a esa pregunta.

La extraña, la no yo, que ahora también soy, le permite conocerse a sí misma y saber también de sus posibilidades más allá de toda convención social. Ella experimenta que puede estar por encima de estas. Se puede determinar por sí y no sólo por las circunstancias. En la búsqueda del yo, de la identidad propia, un día, eso está a la mano de cualquiera, se puede cruzar el límite y encontrarse de pronto en otro espacio y en otra realidad. A partir de la misma, por la vía del contraste, de lo que no soy y he sido, puedo, entonces, saber quién soy, de que estoy hecho y hasta dónde puedo llegar.

La autora en ésta novela incluye, es parte de él, su primer libro de cuentos, La guerra no importa (Joaquín Mortiz), publicado en 1987. Son, al igual que su personaje, dos libros, pero en realidad es uno sólo. Eso hace todavía más difícil la estructura y también la lectura. No es una obra menor. La autora se anima a la reflexión compleja. Es un texto que indaga y propone. Es una obra original. No es un texto que se proponga agradar sino que busca invitar a pensar. La obra me intrigó e interesó. Pienso que esa es la intención de la autora.

Cristina Rivera Garza (1964)
Nace en Matamoros, Tamaulipas. Se graduada de socióloga en la UNAM y doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Houston. Obtuvo la Beca Salvador Novo 1984-1985, en cuento; la beca FONCA Jóvenes Creadores 1994-1995, en novela; y a la beca FONCA Jóvenes Creadores 1999-2000 en poesía. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores Artísticos (2007).

Fue profesora asociada de historia mexicana en la Universidad Estatal de San Diego (1997-2000). Profesora del Departamento de Comunicación y Humanidades y Co-directora de la Cátedra de Humanidades del ITESM campus Toluca (2004-2008). Actualmente es profesora de Escritura Creativa en el Departamento de Literatura de Universidad de California en San Diego.

Obras / Novelas: Desconocer (1994); Nadie me verá llorar (1999); La cresta de Ilión (2002); Lo anterior (2004); La muerte me da (2007); Verde Shanghai (2011). Cuentos: La guerra no importa ( 1991); Ningún reloj cuenta esto (2002); La frontera más distante (2008). Poesía: La más mía (1998); Los textos del yo (2005); La muerte me da (2007); “El disco de Newton”, diez ensayos sobre el color (2011). Compilaciones: La novela según los novelistas ( 2007); Romper el hielo: Novísimas escrituras al pie de un volcán (2006); Romper el hielo: Novísimas escrituras al pie de un volcán. El lugar (re) visitado, (2007). Historia: La Castañeda. Narrativas dolientes desde el Manicomio General, 1910-1930. (Centenarios, 2010)

Premios: Apuntes, Premio de poesía Punto de Partida 1984; La guerra no importa, Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí, 1987; Nadie me verá llorar, Premio Nacional de Novela José Rubén Romero, 1997, Premio Internacional IMPAC-Conarte-ITESM, 1999, Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 2001; Ningún reloj cuenta esto, Premio Nacional de Cuento Juan Vicente Melo, 2001, Premio Internacional Anna Seghers, Berlin, 2005; La muerte me da, Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 2009.

Reconocimientos: Desconocer, finalista del Premio Juan Rulfo para primera novela, en 1994; La cresta de Ilión, finalista del Premio Iberoamericano Rómulo Gallegos en 2003.(www.cristinariveragarza.blogspot.com) (@criveragarza)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s