La sirvienta y el luchador

La sirvienta y el luchador
Horacio Castellanos Moya
Editorial Tusquets
México, 2011
pp. 267


Estamos en El Salvador de 1980 poco antes de que inicie la “ofensiva general” en enero de 1981. Es el primer día de trabajo de María Elena con Albertico, el nieto de sus antiguos patrones. Él ha regresado del extranjero casado con Brita. Al llegar a la casa la encuentra vacía. Presiente que los cuerpos de seguridad han secuestrado a la pareja. Sus sospechas se confirman cuando habla con la muchacha de la tienda de la calle. Decide, entonces, buscar a El Vikingo, un luchador, que fue chofer y guardaespaldas de su patrón.

El Vikingo pretendió a María Elena cuando trabajaban en la casa del abuelo de Albertico, pero ella nunca le hizo caso. Él trabaja ahora en la policía y su tarea es “levantar” a jóvenes sospechosos de ser guerrilleros. Ella se presenta al Palacio Negro, pero él no está. En el restaurante de la Gorda Rita, donde comen los policías, le dan la dirección donde vive el exluchador. Lo encuentra enfermo tirado en la cama. Hablan de los años pasados.

María Elena en la búsqueda de El Vikingo queda atrapada en medio de un enfrentamiento entre policías y guerrilleros. Entre ellos piensa reconocer a su nieto Joselito, hijo de Belka, su única hija que trabaja de enfermera en un hospital privado. Ella es la que mantiene a la familia. El doctor Barrientos, su amante por años, trabaja en el Hospital Militar y la ha recomendado para trabajar con él.

La primera tarea de Belka es acompañar al doctor a una casa clandestina del Ejército, para intentar revivir a un guerrillero moribundo, que es Alebrtico. El comando en el que participa Joselito tiene la misión de atacar al vehículo que salga de esa casa. En él viene su madre. Los guerrilleros atacan, pero el vehículo escapa. Belka, con todo, muere de los disparos que hace su hijo.

El autor a partir de un hecho particular de cuenta de la situación que vivía El Salvador a finales de los setenta y principios de los ochenta. Los personajes toman decisiones en el espacio limitado que les impone la realidad, pero la dinámica social y las circunstancias se imponen sobre las historias privadas. Las decisiones de unos afectan a los otros. Los personajes pierden el control de sus vidas y es el destino quien las conduce. Nadie se puede escapar a la tragedia que vive el país. Todos son personajes de la misma.

El lenguaje de la novela es directo y muy ágil. El ritmo es vertiginoso. Uno a uno, pero como parte de un todo, se suceden los hechos. Todos están interconectados y constituyen la tragedia colectiva que también es personal. El autor resuelve muy bien el tramado complejo donde todos los personajes están, sin que necesariamente lo sepan, interrelacionados. Lo que hace uno repercute en el otro.

Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957)
Nació en Honduras, el 21 de noviembre de 1957, pero se creó en El Salvador. Hizo sus estudios de primaria y secundaria en el Liceo Salvadoreño de San Salvador, de los hermanos maristas. En 1979, por la situación que se vive en el país, abandona sus estudios de letras en la Universidad de El Salvador y se va a vivir durante medio año a Toronto, Canadá, y estudia en la York University. En 1980 regresa a El Salvador y trabaja en la Universidad Nacional de marzo a julio. Se traslada a San José (Costa Rica) y de agosto de 1980 a septiembre de 1981 se desempeñó como corrector de pruebas en la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA).

El 18 de septiembre de 1981 llegó a la ciudad de México, donde permaneció hasta 1991. De 1981 a 1984 trabajó en la Agencia Salvadoreña de Prensa SALPRESS), estructura de las FLP, una de la cinco organizaciones guerrilleras salvadoreñas que integraban el FMLN. Después trabajó como periodista en diversos diarios mexicanos. (Lo conozco en Salpress y a partir de ahí hemos seguido nuestra relación)

Entre septiembre de 1986 y enero de 1987 se trasladó de la ciudad de México al pueblo de Tlayacapa (Cuernavaca), donde escribió su primera novela, La diáspora. Esta obra ganó el Premio Nacional de Novela 1988, patrocinado por la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. Al finalizar la guerra regresó a San Salvador a participar en la fundación del primer medio impreso de la posguerra: el semanario Primera plana (San Salvador, 1995-1996).

En 1997 publicó El asco, que lo dio a conocer internacionalmente. En 1999 vivió un tiempo en España y luego de Guatemala. Entre 2004 y 2006 vivió en Fráncfort, por la invitación del programa “Cities of Asylum”. Vive ahora en Pittsburgh, Pensilvania donde escribe y enseña escritura creativa.

Roberto Bolaño lo definió como un “melancólico que escribe como si viviera en el fondo de alguno de los muchos volcanes de su país”. Castellanos Moya es una de las voces más provocadoras y originales de la literatura centroamericana. Su obra es una exploración crítica de la temática y retórica de la violencia.

Sus obras: Poemas (1978); La margarita emocionante (1979), antología poética; La diáspora (1988); ¿Qué signo es usted, niña Berta? (1988); Perfil de prófugo (1989); El gran masturbador (1993); Con la congoja de la pasada tormenta (1995); Baile con serpientes (1996); El Asco. Thomas Bernhard en San Salvador (1997); El pozo en el pecho (1997); La diabla en el espejo (2000), finalista del premio Rómulo Gallegos 2001; El arma en el hombre (2001); Donde no estén ustedes (2003); Insensatez (2004); Indolencia (2004); Desmoronamiento (2006); Tirana memoria (2008); Con la congoja de la pasada tormenta (2009).

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