En nombre de Salomé

En nombre de Salomé
Julia Álvarez
Editorial Vintage Español
Nueva York, 2002
pp. 368


La historia de la familia dominicana Henríquez Ureña. La autora, de manera paralela, desarrolla la biografía de Salomé Ureña (1850-1897), la gran poetisa, y Camila (1894-1973), su hija menor, que quedó huérfana a los tres años y trabajó como académica en Estados Unidos y Cuba.

La historia familiar se enmarca en el contexto dominicano de mediados del siglo XIX hasta los días en que muere Camila. La independencia, de nuevo la anexión a España y otra vez la independencia. La sucesión permanente de golpes de Estado hasta la llegada de la dictadura de Trujillo.

Los capítulos alternan la vida de estas dos mujeres. La historia de Salomé, inicia con su infancia. Ella, que era nueve años mayor que él, se casó con el médico Francisco, Papancho, Henríquez (1859-1935), que por cuatro meses fue presidente de la República. Tuvieron cuatro hijos: Francisco (1882), que apenas aparece en la novela, Pedro (1844), Maximiliano (1885) y Camila.

Salomé desde un principio tuvo un gran éxito con sus poemas de corte nacionalista y fue respetada y reconocida en vida. Murió joven, a los 47 años. Junto a su hermana Ramona, Mon, tuvo una escuela para niñas. Mientras que Francisco, ya casado, se fue sin familia por algunos años a estudiar una especialidad médica en Francia y tuvo ahí una hija.

A su regreso volvieron a vivir en familia, pero su relación cambió. Ella nunca le pudo perdonar su infidelidad. En su enfermedad, para que la ayudara con la casa, vino a vivir una joven de sociedad, Natividad Lauzarón, Tivisita, con la que se casa el viudo. De ese matrimonio hubo cinco hijos. Las dos niñas murieron de muy pequeñas.

Camila estudió en Estados Unidos y fue profesora de literatura hasta que se jubiló. Se dedico al estudio de la obra de su madre. Se cuenta de su relación con Marion, una compañera de trabajo, y de sus amores. Ella nunca se casó. Después de su jubilación decidió ir a trabajar a Cuba. En los últimos años de su vida vivió con un hermano en la Dominicana.

La figura del extraordinario Pedro Henríquez Ureña, el niño preferido de su madre, casado con una mexicana e íntimo amigo de Alfonso Reyes, aparece de manera tangencial. Se concentra en el año que pasó en la Universidad de Harvard y de su relación con Camila en ese tiempo.

Álvarez aclara desde un principio que ha escrito una novela y no un libro de historia. Es una historia novelada que supone un buen trabajo de investigación sobre la familia y en particular de Salomé y Camila. Los textos de referencia se proponen en el apartado Agradecimientos al final del texto.

La novela se lee con facilidad y rapidez. El lenguaje es directo y no hay lugar a grandes especulaciones. La autora, que es una buena narradora, revela gran cariño por Salomé y Camila. Lo que me pareció mejor tratado es el ambiente familiar en la Dominicana de mediados del siglo XIX hasta el inicio del siglo XX. Las costumbres, el interior de las casas, las relaciones de pareja, la ecuación de los hijos y el trato a la mujer.

Hace, sin discursos sólo narrando cómo suceden las cosas, una crítica al machismo instalado como algo absolutamente natural en esa época. Su crítica a la política y los políticos está bien plantada. Deja que la realidad hable y eso es más fuerte que cualquier crítica. El texto me abrió el interés por conocer más sobre la historia Dominicana y la familia Henríquez Ureña.

Versión original: In the name of Salomé, Algonquin of Chapel Hill, 2000, traducción de Dolores Prida.

Julia Álvarez (1950)
Nació el 27 de marzo de 1950 en Nueva York, de padres dominicanos. A los tres meses de nacida vuelven a la Dominicana. En 1960, cuando tiene 10 años, regresan a Nueva York. Su padre huye de la dictadura de Trujillo tras participar en una rebelión fallida contra el dictador.

Ella siempre ha dicho que desde era muy joven, sabía que quería ser escritora. Ha descrito su experiencia de perder su idioma, el español, y de aprender uno nuevo. El hacerse de un idioma distinto al de su infancia le permitió concentrarse el sonido y el significado de las palabras del idioma que hizo suyo y en el que ahora escribe, que es el inglés. En 1971 se graduó en Middlebury College, en Vermont, e hizo su maestría en Syracuse University en 1975.

Ha enseñado literatura en diferentes escuelas y universidades. En la actualidad es profesora en Middlebury College. Sus obras están influenciadas de su condición de migrante y tratan del problema de la identidad y la asimilación. En sus obras ha examinado la realidad y expectativas de las mujeres tanto en la República Dominicana como en Estados Unidos.

Su primer libro fue How the García Girls Lost Their Accent en 1991 (De cómo las muchachas García perdieron el acento) Publicada a los 41 años. Después ha publicado otros libros, incluyendo In the Time of Butterflies (1994) (En el tiempo de las mariposas), ¡Yo! (1997), Something to Declare (1998), In the Name of Salomé (2000) (En el nombre de Salomá), A Cafecito Story (2001), y The Woman I Kept to Myself (2004) (La mujer que guardaba para mí).

En una entrevista, Alvarez dijo que cuando era joven, tuvo la idea de tratar de “equilibrar” lo dominicano y lo americano en su vida, pero cada vez fue más difícil hacerlo. En la realidad no le fue posible separar, ni equilibrar estas experiencias. Se considera una mezcla de las dos culturas y se ubica como una “USA Latina.” Dice sentirse diferente y por lo mismo de no ser parte del mundo de uno, pero tampoco del otro. Ella es parte de una generación de escritores y escritoras latinas que hablan de su condición y experiencia bicultural.

Ella con su marido, Bill Eichne, apoya un proyecto de agricultura autosostenible de café orgánico en Alta Gracia, República Dominicana. Esa experiencia se narra en A Cafecito Story. Ahora Alvarez vive con su marido en Champlain Valley, Vermont.

Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897)
Nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 21 de octubre de 1850. Era hija del abogado y también escritor Nicolás Ureña de Mendoza (1822-1975) y Gregoria Díaz de León (1819-1914), hija de un hombre de grandes negocios. Su madre la enseñó a leer y a los cuatro años leía de corrido. Su infancia discurrió en las aulas de dos pequeñas escuelas de primeras letras, únicas permitidas entonces a las mujeres.

Sus padres se separaron cuando tenía dos años y vivió con su madre, pero diariamente visitaba la casa de su padre. Él dirigió sus estudios de la adolescencia de quien recibió lecciones de literatura, aritmética y botánica. Con su padre aprendió, además, a declamar los versos de sus poetas predilectos. Salomé tenía una “memoria extraordinaria” y podía recitar, como su hermana Ramona, una gran cantidad de poesías. De su madre Salomé y su hermana Ramona recibieron una educación católica practicante, pero no fanática.

A los 15 años comenzó a escribir versos y a los 17 años, en 1867, publicó sus primeras obras bajo el seudónimo de Herminia, que utilizó hasta 1874 cuando aparece un artículo en prosa firmado por otra Herminia en el periódico El Centinela. Desde entonces empezó a firmar con su nombre. Su poesía se publicaba en periódicos de Santo Domingo, y en algunas ocasiones aparecían en periódicos extranjeros.

El progreso y del amor a la Patria es el tema de todas sus poesías desde 1873 hasta el 1880. La fama de Salomé alcanza tal altura que se le hace un homenaje y entrega una medalla costeada por suscripción pública en 1878. Es el momento de su consagración como la figura más relevante de la poesía dominicana.

De 1878 y 1879 se dedica a ampliar su cultura científica y literaria. Fue Francisco Henríquez y Carvajal, admirador de su talento, quien le ayudó a completar su educación. En 1879 llegó Eugenio María de Hostos a la Dominicana, quien en 1880 organizar la Escuela Normal de Santo Domingo, con el apoyo de Henríquez y Carvajal.

En 1880, a los 30 años, se casó con Francisco Henríquez y Carvajal, quien llegó a ser presidente de la República Dominicana. Sus hijos fueron: Francisco, Pedro, Max y Camila. En 1881 animada por su marido abrió el primer centro de educación superior para mujeres en su país, bajo el nombre de Instituto de Señoritas. En 1887 se celebra la graduación de las primeras seis maestras.

En ese mismo año viaja su esposo a Francia, para perfeccionar sus estudios de Medicina. Permanece cuatro años fuera del país. El Dr. Henríquez regresó de Europa, el 6 de julio de 1891, y encontró muy deteriorada la salud de su esposa y la convenció que necesitaba descansar. En diciembre de 1893 fue clausurado el Instituto de Señoritas, que permaneció cerrado hasta enero de 1896, cuando fue nuevamente abierto por Luisa Ozema y Eva Pellerano Castro. Después de muerta la poetisa, sus discípulas le dieron al Instituto el nombre de Salomé Ureña.

El 9 de abril de 1894 nació Camila, su única hija. Mientras tanto, ella luchaba con la muerte, atacada de fuerte neumonía. Rebasó la gravedad, pero su salud quedó minada para siempre. En esta época su esposo la hizo abandonar la ciudad natal, hacia Puerto Plata, que fue para ella un oasis. Allí terminó su poesía Mi Pedro, que tenía inconclusa desde 1890.

El angustioso proceso de su muerte se inició en enero de 1897. El día dos regresó de Puerto Plata a Santo Domingo y 15 días después moría de tuberculosis. Su esposa regresó de Haití el siete de febrero. Su muerte ocurrió el 6 de marzo de 1897, a los 46 años. Su entierro fue una manifestación cívica y le dieron sepultura en la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes. En 1972 fue trasladada al Panteón de la Patria.

Su poesía: Es la primera que canta, por encima de todos los poetas de su época, el progreso y la civilización. Hostos, al hablar de ella dice: “Cantó todo lo que sentía la sociedad de que formaba parte; y lo cantó con tal fuerza, con tal unción, que parece en sus versos la sacerdotisa del verdadero patriotismo”, y agrega; “indudablemente, lo más grande que hay en la poetisa dominicana es la fibra patriótica”. Su poesía está impregnada también de honda melancolía. Toda su tristeza proviene de su temperamento, pero también del caos en que vivió su patria. Siempre torturada por el triste pasado de la República.

Obras: Su obra poética, cerca de sesenta composiciones, incluyen la épica y la lírica, entre los que se incluyen: La gloria del progreso (1873);Ruinas (1876); La llegada del invierno (1877); “La fe en el porvenir (1878); Anacaona (1880); Poesía de Salomé Ureña de Henríquez (1880); Sombras (1881); Mi Pedro (1897). Otras de su poesías son:Sueños; ¡Padre mío!; Quejas; Tristezas; En el nacimiento de mi primogénito; Impresiones; El ave y el nido; El cantar de mis cantares; Luz; Melancolía; A mi madre; Amor y anhelo; Angustias; Las horas de angustia; Caridad; A La Patria; Mi ofrenda a la Patria; A Quisqueya; En Defensa de la Sociedad.

Salomé Camila Henríquez Ureña (1894-1973)
Nació en República Dominicana, el 9 de abril de 1894. Fue la cuarta hija, la única mujer, del matrimonio del intelectual y presidente dominicano Francisco Henríquez y Carvajal y la poetisa y educadora Salomé Ureña. A los cuatro años quedó huérfana.

En 1904, a la edad de nueve años se trasladó con su padre y su madrastra Natividad Lauranson a Cuba. En 1917 recibió su doctorado en Filosofía, Letras y Pedagogía en la Universidad de La Habana. Su tesis “Las ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos”, que realizó en honor al ilustre educador puertorriqueño y mentor de su madre.

En 1921, tuvo una breve estadía en Minnesota, donde estudió y fungió como profesora en la universidad de ese estado. En 1922 regresó a Cuba y en 1926 adopta la nacionalidad cubana. Fue profesora de Lengua y Literatura Españolas de la Escuela Normal de Oriente entre 1927 y 1941. Luego de ejercer por varios años la docencia en Santiago de Cuba, se va a París para estudiar en la Sorbona de 1932 a 1934.

Al volver a Cuba, fija su residencia en La Habana, y es elegida para presidir la Sociedad Femenina Lyceum. Esos años son decisivos en su preocupación por el papel de la mujer en la cultura y creación. En 1939, produce un notable ensayo sobre la situación de la mujer a lo largo de la historia: Feminismo. Esta obra se convertiría en una de sus más importantes contribuciones al pensamiento feminista contemporáneo.

Desarrolló una intensa labor como crítica literaria y conferencista y abogó por la integración de la mujer al quehacer intelectual. Tuvo a su cargo la vicepresidencia del Pen Club de Cuba. En 1935, fue encarcelada en La Habana, por participar en el recibimiento de un grupo de intelectuales comunistas procedentes de Estados Unidos.

En los años 40 fue vicepresidenta de la Institución Hispano Cubana de Cultura, fundada y dirigida por Fernando Ortiz. A partir de 1941, Camila Henríquez viaja constantemente por América Latina y los Estados Unidos como conferencista en universidades y centros culturales. Vista Panamá, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y México.

De 1942 a 1959 vive en Estados Unidos y trabaja como profesora titular del Departamento de Estudios Hispanos de la Universidad de Vassar. Se desempeñó dos veces como presidenta. Durante varios veranos entre 1942 y 1959 estuvo en la facultad de idiomas y literatura en el Middlebury College, especialmente dando clases de español. En su año sabático de 1948, aprovechó para viajar a México y trabajar en el Fondo de Cultura Económica (FCE).

En los cincuenta viaja por España, Francia e Italia. La Universidad de Santo Domingo la concede el título de Profesora Honoraria. Renuncia a su pensión como profesora emérita de Vassar Collage, para incorporarse en 1960, al proceso revolucionario cubano. Ocupa el cargo de asesora técnica del Ministerio de Educación de 1960 a 1962.

Enseña en la Universidad de La Habana, en el Departamento de Literatura Latinoamericana hasta su jubilación en 1970. Ese año la Universidad le confiere el título de profesora emérita. Muere en Santo Domingo el 12 de septiembre de 1973, a los 79 años.

Obras: Entre sus ensayos más notables se encuentran: Ideas pedagógicas de Eugenio María de Hostos (1932); Curso de apreciación literaria (1935); Feminismo (1939); La mujer y la cultura (1949); La carta como forma de expre­sión literaria femenina (1951); Cervantes (1963); El Renacimiento español (1963); Cantares de gesta (1971); William Shakespeare (1972); Dante Alighieri” (1974)- Póstumo.

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