El último lector

El último lector
David Toscana
Editorial Alfaguara
México, 2010
pp. 182


Remigio, que vive en Icamole, un pueblo en el desierto inhóspito del norte de México, encuentra en el pozo de su casa, el único que todavía tiene agua en el pueblo, a una bella adolescente muerta. Sorprendido avisa del hallazgo a Lucio, su padre. Éste, que atiende la biblioteca del pueblo a la que nadie asiste, recomienda a su hijo que entierre a la niña sin que nadie se de cuenta. Remigio hace caso y la sepulta en las raíces del aguacate que tienen en su patio

El bibliotecario, que ha quedado viudo, influenciado por sus lecturas se mueve permanentemente entre la realidad y la ficción. Esta última le ayuda a vivir e interpretar la primera. Ya todo está escrito y en La muerte de Babette, de Pierre Lafitte, encuentra las claves de lo que ahora ocurre en la realidad. Desde lo ya escrito determina que Melquisedec, quien se encarga de traer el agua al pueblo, es el culpable y desde el ahí también se relaciona con la madre de la niña muerta.

La obra de Toscana recuerda al Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Se trata, con todo, de una obra original que con habilidad e imaginación nos enfrenta a la débil frontera entre la realidad y la ficción. En su texto cruzamos una y otra vez de uno a otro lado de manera fluida como parte de una misma y única realidad. La atmosfera descrita por el autor nos remite a un mundo surrealista o mágico, que es en el que viven sus personajes, pro que es, a la vez, el mundo real.

Los libros son un personaje central de la trama. Ellos ofrecen a Lucio la visión del mundo y también son un referente para la madre de la niña muerta. Los dos, en su encuentro, se relacionan de inmediato a través de lo que han leído. Los libros son para ellos el contacto con el mundo en la realidad de un recóndito y miserable pueblo del desierto de no más de cuarenta casas. Los libros, su lectura, permite el fluir constante entre la realidad y la ficción. ¿Qué es esta y qué aquella?

Primera edición: Publicada por Mondadori en 2004.

David Toscana (Monterrey, Nuevo León, 1961)
Se recibió como Ingeniero Industrial y de Sistemas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). A los 29 años empezó a escribir. Sus influencias literarias incluyen a los clásicos españoles Cervantes y Calderón de la Barca y los escritores latinoamericanos Juan Carlos Onetti y José Donoso. En 1994 formó parte del International Writers Program, en la Universidad de Iowa, y, en 2003, del Berliner Künstlerprogramm. Su novela El último lector recibió los premios Antonin Artaud, Colima y José Fuentes Mares. Ha sido traducida a 13 idiomas. En 2008 recibió el Premio Casa de las Américas de Narrativa José María Arguedas por El ejército iluminado.

Ha escrito: Las bicicletas (1992); Estación Tula (1995); Historias de Lontananza (colección de cuentos)(1997); Santa María del Circo (1998); Duelo por Miguel Pruneda (2002); El último lector (2004); El ejército iluminado (2006); Los puentes de Königsberg (2009)

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