El ruido de las cosas al caer

El ruido de las cosas al caer
Juan Gabriel Vásquez
Editorial Alfaguara
México, 2011
pp. 259


Estamos en 1996. Antonio Yammara vive en Bogotá y da clases de derecho en la universidad donde conoce a Aura Rodríguez, que será su compañera y con la que tiene una hija. Con cierta frecuencia antes de regresar a casa pasa por el billar. Ahí conoce a Ricardo Laverde, que nunca habla de sí, y poco antes ha salido de pagar una larga condena en la cárcel. Un día al salir del billar en la calle, cuando caminan juntos, desde una moto los balacean. Laverde muere y Yammara queda gravemente herido. La recuperación es larga y queda traumatizado por lo que ha ocurrido. No quiere hacer nada, ha perdido el sentido de la vida, se altera de cualquier cosa y siempre tiene miedo.

Un día, para saber lo que ha pasado, lo que a él le ha pasado decide investigar la vida de Laverde. Estamos en la década de 1970. Se entera, entonces, de que éste se casó con Elaine Fritts, una voluntaria del Cuerpo de Paz de Estados Unidos, que vino a trabajar a Colombia. Que Ricardo fue un piloto y que después de casados se fueron a vivir al pueblo donde Elaine o Elena presta su servicio. Que Mike Barbieri, el responsable de Elena, se relaciona con Ricardo y le empieza a pedir que realice algunos viajes, para transportar cocaína. Elaine y Ricardo tienen una hija, Maya. Los viajes le permiten a Ricardo hacerse de cada vez más dinero.

Él asegura a Elena, que está enterada de las actividades de su esposo, que el negocio es seguro. Su nueva condición económica le da para comprar una finca, cerca del pueblo, a la que ponen Villa Elena. Un día la policía detiene a Ricardo. Elena en ese momento decide regresar a Estados Unidos con su hija que ya tiene cinco años. A ella le dice que su padre ha muerto. Se entera también de que el gran amor de Ricardo siempre ha sido Elena y que se iba a reunir con ella en Bogotá. Cuando ella viene a su encuentro su vuelo, el 956 de un Boeing 757, se estrella poco antes de aterrizar.

En la búsqueda de lo que explique lo que sucedió se encuentra con Maya, que ahora vive sola en Las Acacias, que antes fue Villa Elena. Ella también quiere saber de su padre. A los 20 años se regresó a Colombia, la madre no quiso acompañarla, y se puso a hacer productiva la propiedad. De ella vive. Maya también quiere saber de su padre. Ella lo daba por muerto y necesita como Antonio comprender su propia historia, la de su madre, la de su padre, la del país en el que vive. Una y otra vez ellos escuchan, también lo había hecho Ricardo, la grabación de los pilotos del avión donde viene Elaine cuando se dan cuenta que van a estrellarse.

Después de los días que antonio pasa con Maya en Las Acacias regresa a su casa, pero Aura y su hijas no están. Ahora a él tiene clara las cosas y es capaz de comprender su entorno y así mismo. Regresa decidió a recuperar su relación con Aura, que ha tomado distancia de él, para poder sobrevivir a los meses de depresión de Antonio. Es ya muy tarde, ella se ha ido. A pesar de los años que han pasado de los hechos de los setenta, él, sin haber nunca participado de ellos, es una víctima como lo es también Aura.

El autor se propone a través de la vida de los personajes dar cuenta de la historia reciente de Colombia, del papel del narcotráfico y de la violencia. La guerrilla no está presente en esta narrativa. El narcotráfico irrumpe primero de manera suave y tranquila en las vidas de la gente común y decente como Ricardo, Elena y Mike. El tener una mejor condición de vida es el único móvil de estas clases medias, que se introducen de manera natural al negocio. No miden las consecuencias. Todo parece fácil. El autor trata con éstas historias personales de señalar cómo el narcotráfico marcó a todos, a los involucrados, pero también a los inocentes. Todos han sido víctimas.

Los personajes y sus historias me parecen muy bien construidos. Tienen personalidad propia. Son creíbles. Están ahí seres humanos con sus ilusiones y problemas, con sus vacios y ausencias, con sus búsquedas, con los amores reales y luego truncados, con las decisiones equivocadas y los engaños recibidos. En lo personal no me parece que logra, a partir de esas historias, explicar, como pienso se lo propone, la realidad de la Colombia de los años setenta, de la presencia del crimen organizado en la vida de todos los días y de todas las gentes. (Premio Alfaguara de Novela 2011).

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973)
Estudió Derecho en su ciudad natal, en la Universidad del Rosario, y después de graduarse, partió a Francia, donde se instaló en París (1996-99). Allí, en La Sorbona se doctoró en Literatura Latinoamericana. Luego se mudó a un pequeño pueblo de la región de Ardenas, en Bélgica. Después de un año de vivir allí, Vásquez se instaló en Barcelona, donde reside hasta hoy.

Vásquez es autor de tres novelas “oficiales” -Los informantes, Historia secreta de Costaguana y El ruido de las cosas al caer-, aunque escribió otras cuando tenía 23 y 25 años de edad, que él prefiere eliminar. “Me gustaría que me dejaran olvidar esa parte de mi pasado. Me tomo ese derecho”, ha dicho.[1]

Vásquez, que colabora en diversas revistas y suplementos culturales, también escribe ensayos y columnista del periódico colombiano El Espectador, ha tenido éxito de crítica y las tres novelas citadas han sido distinguidas por ella. Sus relatos de Vásquez han aparecido en antologías de Alemania, Francia, España y Colombia, y sus novelas han sido traducidas en Inglaterra, Francia, Holanda, Italia y Polonia. Además, él mismo ha traducido obras de John Hersey, Victor Hugo y E. M. Forster, entre otros. Formó parte del jurado de 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles que en 2007 eligieron para la revista colombiana Semana los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) es autor de la colección de relatos Los amantes de Todos los Santos y de las novelas Los informantes e Historia secreta de Costaguana. También ha publicado una recopilación de ensayos literarios, El arte de la distorsión (que incluye el ensayo ganador del Premio Simón Bolívar en 2007), y una breve biografía de Joseph Conrad, El hombre de ninguna parte. Ha traducido obras de John Hersey, John Dos Passos, Victor Hugo y E.M. Forster, entre otros, y es columnista del periódico colombiano El Espectador.

Sus libros han recibido diversos reconocimientos internacionales y se han publicado en 14 lenguas y una treintena de países con extraordinario éxito de crítica y de público. Su tercera novela, El ruido de las cosas al caer, ha ganado el Premio Alfaguara 2011.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s