El hombre que amaba a los perros

El hombre que amaba los perros

Leonardo Padura

Tusquets Editores 

México, 2013

Pp. 765


La novela cuenta la historia de tres personajes: Liev Davidovich Bronstein, alias Trotski; Ramón Mercader, conocido también como Jacques Mornard, e Ivan Cárdenas, un escritor cubano quien narra la historia de los otros dos. En torno a ellos giran otros muchos personajes. La obra es un gigantesco y detallado mural donde se puede ver, es el trasfondo de las historias personales, el régimen de terror de Stalin y su esfuerzo por mantener y extender su poder; el desarrollo de la Guerra Civil Española, las pugnas de los grupos y el papel que en ella juega la Unión Soviética y el inicio de la II Guerra Mundial con los acuerdos entre Hitler y Stalin. En esa historia los hombres y mujeres de la izquierda, de las más diversas tendencias, se disputan, también se matan, en la supuesta construcción de la utopía socialista, el gran sueño de crear un mundo mejor y más digno para todos. Ese sueño desde su nacimiento deviene en una terrible y espantosa pesadilla.

Trotski -el dirigente comunista, el creador del Ejército Rojo, el compañero de Lenin- es ahora el héroe perseguido por quien a la muerte de éste se hace del poder Joseph Stalin. La historia inicia en el tren que lo lleva al exilio. La primera parada es la Isla de Prinkipo, en Turquía. Después vendrá Noruega, Francia y finalmente México. El exilado trabaja sin cesar. Día con día se va quedando solo. Mueren sus hijos, sus amigos son asesinados y es testigo, desde la lejanía, del régimen de terror, de la carnicería, implementado por Stalin. Se da cuenta también del inicio del fascismo y ve en lo que éste habrá de derivar. En ese tiempo siempre está junto a él, es su apoyo incondicional, Natalia Sedova, su compañera.

Padura describe con conocimiento y precisión el método del terror estalinista. El miedo es el componente fundamental. Stalin, que elimina a decenas de miles de los líderes históricos, cuadros del ejército y del aparato burocrático, presiona para que los acusados, en la búsqueda de sobrevivir, se declaren culpables públicamente aunque sean inocentes, de todas las conspiraciones y crímenes de las cuales se les acusa. Éstos, a su vez, ante el miedo de su muerte y la de los suyos, acusan de traidores de la patria a los que sus verdugos les señalan. Padura disecciona el aterrador sistema estalinista que en su tiempo fue defendido por los comunistas de todo el mundo. En ese esfuerzo hace evidente la perversidad de todo sistema totalitario.

El asesino de Trotski es Ramón Mercader, que nace en el seno de una familia de la burguesía catalana que después se quiebra. Al padre los hijos lo dejan de ver y el centro de la familia es su madre, una mujer atormentada que se convierte, a la manera religiosa, al comunismo soviético. Padura, paso a paso, construye la biografía de Mercader y penetra en la psicología del hombre que decide, como un acto heroico, asesinar a Trotski. En la preparación de su misión, ordenada de manera directa por Stalin, es objeto de un entrenamiento que implica el lavado del cerebro. Padura penetra en la manera que el sistema estalinista, vale para todos los totalitarismos, se hacen de la voluntad de sus seguidores que son capaces de todo.

Iván Cárdenas, veterinario empírico y aprendiz de escritor, es quien construye la historia. De manera casual en una playa de La Habana se encuentra con Jaime López, “el hombre que amaba los perros”, que después descubre es Mercader. Él le cuenta la historia del asesinato de Trotski. Este escritor es un hombre bueno, solidario y generoso que en otro momento de la historia, también él presa del miedo, vive en un régimen autoritario, el de la Revolución cubana, que mantiene a la población en la pobreza y la opresión, pero donde nadie se atreve a decir lo que piensa. Padura hace una crítica demoledora y elegante, sin utilizar calificativos, del régimen socialista de la Cuba de hoy.

La novela se construye a partir de un sólido aparato documental que da cuenta de manera clara y precisa de las condiciones históricas, sociales e ideológicas de esta época de la historia. En la narración está presente la visión de tres distintos actores que se alternan, lo que permite al lector tener una visión panorámica, en gran angular, que se realiza desde el tiempo en el que ocurren los hechos a la distancia de 70 años después. Padura va al fondo de la historia y de cada uno de sus personajes, los centrales, pero también todos los que giran en torno a ellos.

La narrativa es ágil, fresca y amena, al tiempo que se trata de una construcción compleja en la que participan decenas de personajes en situaciones muy distintas. La lectura capta al lector y lo obliga a seguir al tiempo que le abre horizontes y le da claves para interpretar la historia en la que participan los personajes. Padura escribe una gran novela, una novela total, que se convierte en un referente crítico del autoritarismo y de la manipulación de los seres humanos en aras de la construcción de la supuesta utopía, que conduce a todo tipo de perversidades.

 

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