Las puertas del paraíso

Las puertas del paraíso
Jerzy Andrzejewski
Universidad Veracruzana
Xalapa, 2010
pp.110


A principios del siglo XIII surge en Europa un movimiento extraordinario; la Cruzada de los Niños. En el verano de 1212, Stefan de Cloyes, adolescente francés tiene la visión de que Cristo se le aparece y le da una carta para el rey de Francia, en la que le pide encabece una nueva cruzada. Él reúne a un grupo de jóvenes seguidores y va a París para entregar la carta. El rey lo recibe, pero sus consejeros le dicen no haga caso y ordena que el grupo se desintegre. El movimiento termina ahí.

En ese mismo tiempo algo semejante ocurre en Alemania liderado por Nicolás de Colonia. Él con el símbolo de la cruz reúne a siete mil jóvenes dispuestos a liberar Jerusalén. En el verano de 1212 un ejército de niños sale del sur de Alemania y atraviesa los Alpes suizos, para llegar al norte de Italia. Estos cruzados vagan tres meses por Europa, subsistiendo gracias a la generosidad de quienes  les dan comida y cobijo al paso por los pueblos.

Los cruzados de Nicolás llegan a Génova. Los niños creían que el Mediterráneo se abriría como el Mar Rojo ante los israelitas. Los cruzados se reúnen en una playa para esperar el milagro que no ocurre. Se decepcionan. Según los historiadores, a la mañana siguiente se dispersan. Algunos volvieron a casa y otros ya nunca regresaron.

Andrzejewski a partir de estos hechos, sobre los cuales existen muchos vacíos, construye un poderoso relato-poema. En su historia Santiago de Cloyes, un adolescente campesino francés, dice: “Dios todo poderoso me ha revelado que frente a la insensible ceguera de los reyes, príncipes y caballeros, es necesario que los niños cristianos hagan gracia y caridad a la ciudad de Jerusalén en manos de los turcos infieles, a nosotros nos ha elegido Dios todopoderoso porque por encima de todas las potencias de la tierra y el mar sólo la fe ferviente y la inocencia de los niños pueden realizar grandes empresas…”.

En su travesía el grupo de niños, son mil en esta historia,  realizan confesión general con un fraile viejo y pobre. Uno a uno, mientras caminan, se  confiesan. El relato da cuenta de la que hacen los cinco adolescentes que encabezan la peregrinación. Cuatro son del pueblo de Cloyes al que se incorpora un noble. Tres son hombres: Santiago, un pastor, que es el líder;  Roberto, el hijo del molinero y Alesio Melisseno, griego bizantino, conde de Chartres y de Bolis, títulos heredados de su padre adoptivo. Dos son mujeres: Maud, hija del herrero y  Blanca, hija del carpintero.

El ejercicio de la confesión permite conocer los pecados  de estos adolescentes. La inocencia no es tal. Sergio Pitol, que tradujo el texto del polaco al español, dice: “El llamado a la Cruzada se encuentra sumergido en un inextricable tejido de pasiones: amores de luminosa pureza junto a otros nacidos de la sangre derramada, nutridos de ella, larvados bajo carga ominosas. Todos, igual los castos que los lascivos, han ya aprendido que el sufrimiento es la sombra de todo amor, que el amor se desdobla en amor y en sufrimiento, y esa va a ser una de las líneas musicales que atravesarán el libro. Las palabra de cada uno de los infantes encuentran eco en las de los demás, cada confesión modifica, amplía o esclarece las de sus compañeros”.

El confesor oye y absuelve de sus pecados a los adolescentes cuyas vidas, a pesar de su corta edad, resultan complejas e incluso trágicas. El amor, el desamor, el amor no correspondido están siempre presentes. El fraile después de oír todas las confesiones, la última la de Santiago, intenta poner fin a la peregrinación. Se pone en medio y grita que paren y regresen a casa, pero el grupo empieza a cantar y siguen la marcha. El fraile cae y es pisoteado. Su cuerpo al paso de los niños se hunde en la tierra.

La sintaxis del texto es elemento central en la concepción del mismo. No hay puntos y tampoco puntos y aparte. La escritura continua se extiende por ochenta páginas. Se usa de la reiteración, para enfatizar las ideas fuerza y articular los monólogos de la confesión. Es un  texto enigmático, poderoso y de gran belleza formal.  La reflexión sobre la condición humana es penetrante y profunda. En 1959, cuando aparece la obra provoca el desconcierto de los censores del régimen socialista polaco, pero también del mundo de las letras.

En esta edición se ofrece un prólogo de Sergio Pitol, escrito en 1995, sobre la literatura y los literatos polacos de la década de los sesenta del siglo pasado. Él tuvo relación personal con ellos mientras trabajaba en la embajada de México en Varsovia. Se profundiza en la figura de Andrzejewski, que resulta fascinante, y se ubica la importancia de éste en las letras polacas.

Título original: Bramy raju, 1959. La traducción del polaco al español es de Sergio Pitol y fue hecha en 1965.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s