Radio Farabundo Martí… en la memoria

Radio Farabundo Martí… en la memoria
María Teresa Escalona Terrón
Fundabril
San Salvador, 2014
pp. 148


En el prólogo el escritor salvadoreño Manlio Argueta escribe: “Muchos de aquellos operadores de Radio Farabundo Martí (RFM) no sobrevivieron; pero el libro guarda sus nombres para la memoria histórica que no debe resumirse en una placa para el recuerdo de un pasado, sino convertirse en ejemplo para iluminar el presente. La historia debe tener vigencia todo el tiempo, para que ese pasado no se repita, además porque un país sin historia es como si no existiera. La historia fija, da categorías, construye, inscribe la partida de nacimiento de una épica que no muere porque forma parte de los orígenes de una Nación diferente”.

La autora de esta memoria, la mexicana María Teresa Escalona Terrón (52), Erandy en la guerrilla, al inicio de los ochenta se incorporó a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), una de las cinco organizaciones que integraron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), hoy en el poder por la vía electoral. Ingresó al colectivo de la RFM en 1985 y se mantuvo en el hasta 1992 cuando se firman los acuerdos de paz, que ponen fin a la guerra. Al terminar el conflicto decide quedarse a vivir en El Salvador, ahí se casa y tiene un hijo. Ahora trabaja en comunicación institucional y conduce un programa de entrevistas en la televisión.

El esfuerzo de la autora se centra en reconstruir la historia de la RFM a partir del testimonio de quienes trabajaron en ese colectivo, de combatientes, de dirigentes de las FPL y de la población. Ella, desde los años de la guerra, hizo entrevistas con el firme propósito de recatar la historia de esa original y estratégica iniciativa de comunicación que hecho andar las FPL en las montañas de Chalatenango, al norte de El Salvador.

La autora organiza la historia de la RFM en cinco grandes apartados. El antecedente es “Radio Liberación” y después se adentra en los otros cuatro que describen las etapas de la guerra y que también hacen relación a los momentos del desarrollo de la radio. El primero, la consolidación de las zonas de control guerrillero (1981-1984); el segundo, la extensión de la guerra a todo el país (1984-1989); el tercero, la ofensiva “Al Tope”, que lanza la guerrilla en noviembre de 1989, luego de la cual se perfila la negociación; el cuarto, la etapa final del conflicto (1990-1992).

Los testimonios, de primera mano, dan cuenta del entorno donde se realiza la tarea, en el marco de la guerra, que implica, entre otras cosas, los desplazamientos constantes del colectivo de la radio, en condiciones muy difíciles, ante el avance del Ejército, para salvar la vida y los equipos; las dificultades del abastecimiento, para mantener en activo la radio; el apoyo de moradores de las comunidades y la relación de la radio y el mando guerrillero.

Se describe también cuál era la concepción que se tenía de la radio en la guerra; de la solución de los problemas técnicos en medio de las circunstancias en las que se vive; del diseño de la programación, de los distintos momentos de la guerra y de los cambios que debe hacer la radio, para adecuarse a ellos y cumplir con su misión; de la profesionalización de los integrantes del colectivo.

Erandy, María Teresa, expresa también del dolor que significó la pérdida de los compañeros de la guerrilla y en particular del colectivo de RFM. En la parte final del texto menciona los 14 integrantes del grupo, hombres y mujeres, que perdieron la vida en los años de la guerra. Y de seis de ellos que murieron por enfermedad o accidente ya en tiempos de paz. El texto ofrece una treintena de fotos a color y en blanco y negro que registran la guerra y el trabajo de RFM.

Me tocó vivir, de distintas maneras, el arranque de la radio. Conozco a Erandy, así la sigo llamando, desde principios de los ochenta, también milité en las FPL, y desde ese tiempo hemos mantenido una relación de amistad. Son ya 34 años. Conozco también a algunos de quienes integraron el equipo de la RFM y sobrevivieron a la guerra. Mantengo relación con varios de ellos.

Siempre he lamentado la muerte de queridas amigas y amigos que perdieron la vida en los años de la guerra.   Algunos de ellos integrantes del colectivo de la radio. Recuerdo de manera especial a Juan Ángel, Benjamín Valiente, que cayó el 12 de noviembre de 1992, en las riberas del Río Lempa. Trabajamos juntos en el inicio de Salpress, la agencia de prensa que fundó las FPL. A Raquel, Ana Orilch, que murió el 15 de octubre de 1993, en una mesa de operaciones en San José, Costa Rica. Y también a Rosemarie Bertha Stobbe (65), Ana, una querida internacionalista alemana que se incorporó a las FPL al inicio de los ochenta y murió de cáncer el pasado 28 septiembre en Managua, Nicaragua.

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